Los trastornos musculoesqueléticos son, con diferencia, el problema de salud laboral más extendido en España. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), representan cerca del 78% de las enfermedades profesionales declaradas en nuestro país. Dicho de otro modo: tres de cada cuatro. En Taprega queremos explicarte qué son, por qué se producen y, sobre todo, cómo prevenirlos en tu empresa.
Y no es un problema menor ni pasajero. Los sobreesfuerzos físicos constituyen la principal causa de baja laboral en España, con un impacto directo en la salud de los trabajadores y en la productividad de las organizaciones. Sectores como la construcción, la industria manufacturera, la logística y los almacenes presentan una incidencia especialmente alta. Vamos a verlo en detalle.
¿Qué son los trastornos musculoesqueléticos?
Los trastornos musculoesqueléticos (habitualmente abreviados como TME) son lesiones o afecciones que afectan a músculos, huesos, articulaciones, tendones, ligamentos y nervios. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque los más frecuentes se localizan en la espalda, el cuello, los hombros y las extremidades superiores (codos, muñecas y manos).
La característica principal de estos trastornos es que, en la mayoría de los casos, no se deben a un único accidente puntual, sino que se desarrollan de forma progresiva a lo largo del tiempo, por la exposición repetida o prolongada a condiciones desfavorables en el puesto de trabajo. Empiezan con molestias leves y, si no se actúa, pueden derivar en dolencias crónicas que requieren baja laboral, tratamiento médico o incluso el abandono de la profesión.
Entre las lesiones más comunes encontramos las lumbalgias y dolores de espalda, la tendinitis, la epicondilitis (el conocido «codo de tenista»), el síndrome del túnel carpiano y las cervicalgias.
Principales causas y factores de riesgo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que los trastornos musculoesqueléticos tienen un origen multifactorial. Rara vez hay una sola causa; lo habitual es que se combinen varios factores. Los más relevantes son:
- Manipulación manual de cargas: levantar, transportar, empujar o arrastrar pesos, especialmente cuando se hace de forma incorrecta o repetitiva.
- Posturas forzadas o mantenidas: trabajar agachado, de rodillas, con los brazos por encima de los hombros o permanecer mucho tiempo en la misma posición.
- Movimientos repetitivos: repetir el mismo gesto de forma continuada, muy frecuente en cadenas de montaje, cajas de supermercado o tareas administrativas.
- Aplicación de fuerza: tareas que exigen un esfuerzo físico intenso.
- Exposición a vibraciones: el uso de herramientas o maquinaria vibrante. Ya hablamos de ello en nuestro artículo sobre vibraciones y riesgos laborales.
- Factores organizativos y psicosociales: el ritmo de trabajo elevado, la falta de pausas o el estrés también influyen en su aparición.
A estos factores se suman otros de carácter individual, como la edad, la condición física o la falta de aclimatación a la tarea.
El marco legal: qué obliga la normativa
La prevención de los trastornos musculoesqueléticos no es opcional, está regulada. La norma de referencia es el Real Decreto 487/1997, sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores.
Su artículo 3 establece un principio clave: el empresario debe adoptar las medidas técnicas u organizativas necesarias para evitar la manipulación manual de cargas, en especial mediante el uso de equipos mecánicos. Cuando no sea posible evitarla, debe evaluar los riesgos y reducirlos al máximo.
En cuanto a los límites de peso, la Guía Técnica del INSST establece las siguientes referencias:
- Se considera que existe manipulación manual de cargas con riesgo a partir de los 3 kg.
- El peso máximo recomendado en condiciones ideales de manipulación es de 25 kg.
- Para mujeres, trabajadores jóvenes o mayores, ese límite se reduce a 15 kg.
A esta norma se suman el Real Decreto 488/1997 (trabajo con pantallas de visualización) y la propia Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a formar e informar a los trabajadores sobre la forma correcta de manipular las cargas.

¿Cómo prevenir los trastornos musculoesqueléticos en la empresa?
La buena noticia es que los trastornos musculoesqueléticos son, en gran medida, prevenibles. La clave está en la ergonomía, es decir, en adaptar el trabajo a la persona y no al revés. Estas son las medidas más efectivas:
1. Evaluación ergonómica de los puestos. El primer paso es identificar qué puestos presentan riesgo y evaluar los factores concretos (posturas, cargas, repetitividad). Sin una evaluación rigurosa no se pueden aplicar medidas adecuadas.
2. Rediseño del puesto de trabajo. Ajustar la altura de las superficies de trabajo, mejorar el alcance de los elementos, proporcionar sillas y apoyos adecuados y organizar el espacio para reducir movimientos innecesarios.
3. Uso de ayudas mecánicas. Carretillas, transpaletas, elevadores o cintas transportadoras que eviten o reduzcan la manipulación manual de cargas. Es la medida más eficaz según la propia normativa.
4. Organización del trabajo. Introducir pausas frecuentes, rotar las tareas entre trabajadores y alternar actividades para evitar la sobrecarga de los mismos grupos musculares.
5. Formación e información. Enseñar a los trabajadores las técnicas correctas de levantamiento y manipulación de cargas, y a reconocer los primeros síntomas de alarma. Es, además, una obligación legal.
6. Vigilancia de la salud. A través de los reconocimientos médicos, se pueden detectar de forma temprana las lesiones antes de que se cronifiquen.
La ergonomía, clave para el 2026
No es casualidad que hablemos de este tema ahora. El INSST ha situado la ergonomía como una de sus líneas estratégicas prioritarias, precisamente por ese dato demoledor: los trastornos musculoesqueléticos siguen representando cerca del 78% de las enfermedades profesionales registradas. Reducir esa cifra es uno de los grandes retos de la prevención en España.
Invertir en ergonomía no solo evita el sufrimiento de los trabajadores y reduce las bajas laborales; también mejora la productividad, disminuye el absentismo y refuerza el clima laboral. Es una de esas áreas donde la prevención se traduce directamente en beneficio para la empresa.
Taprega, tu aliado en ergonomía y prevención
En Taprega, la ergonomía es una de nuestras cuatro especialidades preventivas. Contamos con técnicos especializados que realizan evaluaciones ergonómicas de puestos, proponen medidas de mejora adaptadas a cada actividad y forman a las plantillas en la manipulación segura de cargas.
Si en tu empresa hay tareas de manipulación de cargas, movimientos repetitivos o posturas forzadas (algo habitual en sectores como la logística y el almacén, la industria o la construcción), no esperes a que aparezcan las primeras bajas. Contáctanos y evaluamos juntos cómo proteger la salud de tus trabajadores. Para más información técnica, también puedes consultar el portal de trastornos musculoesqueléticos del INSST

